Aeropuerto de barcelona
No es que haya pasado nada remarcable aun, 4 anécdotas nada más:
Hemos llegado con tiempo de sobras, pero es que saliendo a las 5:30 de Huesca, no es de extrañar. En la cola de la facturación, me ha dado la típica neura no estoy seguro de haber cerrado el coche. Pero no es grave, convivo con ella hace años y nunca me ha fallado. Es muy fiel.
En la misma cola, mientras todos esperábamos pacientemente a que facturaran 2 ejecutivos agresivos (agresivo uno, que le echaba la bronca al otro), una familia de chinos telépatas se ha ido del final de la fila y se ha puesto en la fila de al lado, en la que no atendía nadie. A los 5 minutos ha aparecido una señorita, ha aparecido en el monitor la palabra BusinessClass y han facturado antes de que el agresivo se acabara de comer al otro. Por eso hemos sabido que eran telépatas.
Ahora mismo estamos al lado de la puerta de embarque y no nos han pedido el dni todavía. Y eso que en algunos ssitios hemos insinuado no ser los dueños de los billetes. Pero como ya dije después del viaje a Edimburgo, la seguridad española está a años luz de la del resto del mundo. Aquí el guardia civil de turno te mira con cara de mala leche y ya sabe si eres culpable de algo (y por tanto debe registrarte) o no. Ya verás como en Franfurkt o en Oslo nos cachean hasta el espacio entre los dedos de los pieses, con lo inocentes que somos nosotros.
Wifis en el aeropuerto, parece que sólo hay una. Se llama AenaWifiTest y va encriptada. Puntos de acceso, de momento he encontrado 4. No sé si me corta más preguntar por ella en algún garito de información el hecho de que esté encriptada, o el hecho de que lleve la palabra Test en el ssid.
En las tiendas del dutifri hemos visto un cochecito teledirigido por blueooth de Sony. Imagino que llevará algún programita en java para controlarlo desde el móvil. Rubén le ha hecho una foto que supongo que subirá a su blog cuando tenga una forma técnica de hacerlo.
Sms de mi hermana favorita: ha reiniciado con el pie el servidor de casa y tiene miedo de las terribles consecuencias que ello conlleva. El miedo se adivina por la temblorosa letra del sms. La llamo y la tranquilizo. Muack, Doril, cuanto te quiero.
A ver cuanto tardamos en encontrar una wifi para subir este post (y vete a saber cuantos más).
Papá, mamá, estamos bien. Aun.
Volando de Frankfurt a Oslo
Los alemanes son muy considerados: si el vuelo barna-frankfurt salía con media hora de retraso, el de frankfurt-oslo sale una hora tarde y así tan contentos.
Justo a la salida del tunelcillo que te saca del avión había una wifi de nombre “any” a la que he podido conectar, aunque no navegar. Esperaremos un poco más para enviar las novedades.
Lo de la eficiencia alemana no es un mito. El payo que recorta los billetes antes de entrar al avión, aquí en Frankfurt era un tipo sólo, mientras que en barcelona había cuatro… y el alemán iba bastante más rápido.
Siguen sin pedirnos dni’s ni pasaportes, viva la Europa sin fronteras.
Voy a recoger el chiringuito que viene la tanketen que tenemos como azafata con algo de comer y llevo un rato salivando sólo de ver el carrito.
Papá, mamá, sigo bien.
Aeropuerto de Oslo
Milagrosamente, hemos llegado hasta Oslo sin perder ninguna maleta, ni ningún avión. No hemos salido del aeropuerto aun, estamos esperando al vuelo a Kristiansand y sólo llevamos aqui una hora, pero tengo que dar la razón a los que me recomendaron que me trajera algún relajante muscular: ya me duele el cuello de mirar rubias potentes. Menos mal que las vikingas estas no entienden las salvajadas que dice el señor de barbas que viaja conmigo… Y esa es otra, aqui la gente no habla, susurra. Nosotros nos comunicamos con una serie de susurros y señas del estilo de “no mires atrás o te convertirás en estatua de sal” o “a las 9 en punto”, y así no llamamos demasiado la atención.
Últimas noticias: una mamá y su hija que vienen en los mismos vuelos que nosotros se nos han sentado al lado en la puerta de embarque y nos han reconocido, y dadas nuestras pintas de guiris se han puesto ha hablar con nosotros en ñokilengua. Después de establecer en el protocolo que el inglés está bien por ambas partes, nos hemos contado nuestras peripecias viajeras, que si ellas vuelven de un crucero, que si nosotros no, que si aquí la gente habla muy flojo, que si lo hacen para que nadie sepa que son malvados… lo típico, vamos.
Papá, mamá, seguimos bien.