El viernes estuve en Candanchú y en Jaca para instalar dos HotSpots en sendos hoteles. Primero en Candanchú: comprobar que el ADSL funciona, bién. Comprobar que el punto de acceso emite, bién. Probar que el sistema funciona, bién. Validar la instalación con el centro de gestión de la operadora, casi bién: 2 horas, 30 minutos (doshorasymedia) de llamada telefónica con pruebas de la guisa de “apaga los dos aparatos, enciende el aparato A y hasta que no haya arrancado y sincronizado no enciendas el aparato B. Nada, sigue sin darnos acceso”, para que al final se quedara todo montado y funcionando (justo como ocurría al empezar las doshorasymedia) pero sin que en el centro de gestión tengan acceso. Con lo que la instalación no es válida, al menos hasta que consigamos “abrirunaincidenciaatlasenlaunidaddoporip” cosa que me suena a chino incluso a mi. Glorioso. En el hotel de Jaca, mismo problema, pero distinta solución: tan sólo 1 hora, 15 minutos (horaycuarto) de llamada, porque total, para que me den la misma solución no merece la pena perder el doble de tiempo. Como dice el jefe: “¿Y lo que se aprende?”.
Ayer, 3 instalaciones en Sabiñánigo y una en Biescas (para el cura). Un día tranquilo y sin incidencias graves. Aun así, llega uno a casa a las 8 y media de la tarde, los cortes de tráfico para asfaltar, es lo que tienen.
Hoy, hasta las 3 y media, hora a la que he llegado a casa para comer, he dado de alta una línea VoIP que se negaba en un principio a recibir llamadas y he hecho 2 amagos de reconfiguración de router que no se han podido acabar porque… porque no. Como muy bien ha resumido el informático después de contarle el problema completo (cosa que no haré ni aquí ni ahora): “Total, que no lo acabáis porque nunca acabáis las cosas, siempre tenéis algún problema que lo impide”.
¿Y lo que se aprende?