Hay historias que no se pueden contar con todo su esplendor por la radio, y que contarlas en un blog se hace difícil. Pero creo que lo he conseguido:
En la escena, entra un currito joven (y simpaticote) en un restaurante para comer y al estar lleno, el camarero le dice que se siente con el Vejete#1 que acaba de sentarse también.
JovenSimpaticote: Que aproveche.
Vejete#1: ¡Gracias! Yo voy comiendo.
JS: Stupendo!
V#1: Luego llegará Vejete#2, que siempre llega tarde.
Llega Vejete#2 con la cara colorada.
V#2: ¡Qué aproveche! Llego con gana, me he dao un paseo elegante toda la mañana.
V#1: ¡Holá! ¡Pues así ya puede venir con gana!
V#2: Eso y que ya sabes lo que dicen (frase mítica que merece un post aparte): Cuando se acaban las ganas de joder, empiezan las de comer.
Nótese que el JovenSimpaticote lleva un rato sin habla. Se le nota que tiene mucho que aprender de sus mayores. Pero Vejete#1 no ha quedado satisfecho con la frase magistral del #2:
V#1: Hombre, yo de vez en cuando…
,
pero eso si,
Efectivamente, tal como habéis adivinado, los nombres de ambos ancianos han sido ligeramente camuflados para que no los reconozcais. No sea que alguno sea vuestro Yayo.